Soy

Soy aquello de lo que están hechos los sueños. Una mente viva y voraz, hambrienta y sedienta de percepciones que escapan a los sentidos de quien no se preocupa por ver lo que realmente esconden; soy una luz en el sótano de tus entrañas, que abre el paso hacia las estanterías donde guardas los recuerdos que creíste olvidar; soy la sombra que te sigue, aunque el destello me haga invisible a los ojos: siempre estoy ahí, guiando los azares de tu devenir, que no son tales, pues están fría y perfectamente calculados, bien que la superficial capa de cordura, haga difícil la tarea que me ha encomendado el destino, el arduo trabajo de hacerte vivir más allá de la racionalidad, más con el corazón; menos con la cabeza.


Soy la mujer que siempre quisiste ver reflejada en ti, esa que, de ahora en adelante marcará tus pasos, firmes y sin titubeos, para conseguir lo que tus arraigos te impiden; para hacerte salir de todos los pozos en los que creíste algún día caer.

Sígueme, levanta la cabeza, y esas lágrimas serán las últimas que resbalen por tus mejillas, pues una lágrima nacida del amor, es justa y necesaria; pero jamás debe caer, si ésta proviene del desprecio, la ira o la intolerancia de todo aquel que únicamente aparenta.

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