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Mostrando entradas de abril, 2009

Perversiones latentes

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¿Recordáis este relato?



Bea siempre se consideró una chica rara. Se veía a si misma distinta de las demás ya desde muy joven. Cuando empezó a madurar, los instintos se fueron desarrollando a la par que sus inquietudes, cambiaron sus intereses y en lugar de vestir muñecas se desvestía ella frente al espejo viendo evolucionar su cuerpo.
Todo normal en una muchacha joven salvo un pequeño detalle del que se dió cuenta cuando llegó a ese momento al que todos los chicos y chicas llegan indefectiblemente: sus impulsos nerviosos se volvieron más candentes y una fuerza inconmensurable condujo su mano cuesta abajo hasta el borde de sus bragas y sin que nadie le hubiese explicado nada, ya sabía cómo utilizar cada dedo. Sin embargo, la diferencia estribaba en la selección de pensamientos; su criba particular.

Disfrutaba de su soledad a ratos esporádicos cumpliendo las propias normas de la evolución de la mente humana.
Al principio no lo notó, pero poco a poco se fue dando cuenta de que en esas escena…

Retales de un alma descosida

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¿Habéis escrito alguna vez una lista de cosas por hacer del tipo: viajar a Tokio, escribir un libro, tener un hijo...?
Todos, aunque sea mentalmente la tenemos, y yo no voy a ser menos (ni más).
Así que hoy escribo sin salirme de mi línea aunque esto no sea un relato, para presentar un pequeño tachón en la lista (en el buen sentido).

Por fin tengo mi propio libro ^_^

Y para presentarlo, qué mejor que unas palabras escritas por mi estupenda amiguita, la sibarita de las patatitas fritas, o más conocida como la Ovejosa, en lo que además, constituye el prólogo, lo cual es para mí un verdadero orgullo.



Las letras no valen nada por sí solas; son simples instrumentos que, desordenados, desfilan por pedazos de papel sin trasmitirnos ninguna emoción... sin ser nada. Ocurre lo mismo con las notas musicales, los colores o todo aquello que puede hacernos la vida más hermosa: tan sólo son las piezas de una maquinaria mucho mayor.

Por el contrario, cuando se ordenan las letras de la forma correcta, (aco…

Muñeca

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1. El nacimiento del niño robot.
2. El despertar de un monstruo.
3. La sala de los juguetes.
4. Alicia
5. Muñeca.



La miró pensando que estaba más bonita que nunca.
Las luces y sombras resaltaban la candidez de su rostro aún humedecido por las lágrimas que poco a poco se desvanecían; tenía sin duda una piel hermosa, tersa, suave.
Sintió que podría permanecer de forma indefinida en esa posición, sin dejar de contemplarla; elaborando un mapa mental de cada milímetro de su preciosa cara, rasgo a rasgo; recorriendo con la mirada los pequeños labios, imaginando la dulzura de un cariñoso beso; dibujando redondeados los pómulos junto al contorno de una nariz sencilla, flanqueada por sus ojitos durmientes de princesa, sobre los que se elevaban como finísimos plumajes unas pestañas que cortaban el alma. Y sobre la frente el sedoso cabello desordenado que la hacía parecer una muñeca.

Fue entonces cuando pensó que no podía dejar que se perdiera la suntuosidad de sus facciones, y se dispuso a aprender alg…

De posibles e imposibles

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Igual la música que tienes a la derecha es buena acompañante...


Él caminaba aquella tarde de otoño con una tristeza extraña por un camino cargado de melancolía instalada en las ramas de los árboles, en el cielo nublado y en la tierra que pisaba a cada paso.

Las hojas caían tristemente en formación pero sin concierto, posándose con suavidad sobre sus zapatos; muriendo un año más igual que su alegría lo había hecho durante tanto tiempo.
En su mente guardaba la imagen fija de aquel momento de su vida, abrazando las horas que pasó junto a ella, hablándole y sonriendo embobado los gestos más bonitos que había visto nunca.
Se había enamorado y no fue capaz de evitarlo.

Cerraba los ojos y respiraba profundo, sosteniendo en sus pulmones el olor agridulce de aquella nostalgia. Por cada pensamiento una espina en cada parte de su cuerpo que ella había besado; como una jeringuilla sin caballo para un drogadicto; como un vicio cruelmente insatisfecho.
Recordaba, doliéndole cada abrazo, hiriéndole cada c…

Elige tu propio final

Este relato forma parte de la iniciativa Elige tu propio final creada por la Ovejosa.
No es imprescindible, pero para entenderlo mejor, deberíais leer su principio, que es cortito y gracioso.



ADVERTENCIA: Este relato contiene descripciones que pueden herir tu sensibilidad




-Joder niña, te gustan las emociones fuertes… -dijo Juan, sentado en una silla, desnudo, con manos y piernas atadas al respaldo y a las patas respectivamente.
Ella permanecía delante, sus rizos sueltos y premeditadamente alborotados, con una prenda de lencería insultantemente fina, ajustada y transparente que le realzaba el contorno; la cual sólo dejaba intuir lo que ocultaba en la tenue luz de aquel salón iluminado por velas.

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Mientras bajaba las escaleras seguía pensando cuánto cambian algunas personas. Algún día se lo explicaría a su compañero, pero todavía no había llegado el momento.
Yo también sé mimarme pero hay otras cosas que me completan aún más –pensaba justo antes de abrir la puert…