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MI LIBRO :: Retales de un alma descosida

Desquitar(nos)

Apoyó la cabeza en la almohada, tumbado, casi sin respirar, y observando la sinuosidad de sus curvas se preguntó por qué es tan extraña a veces la mente humana.

Siempre, durante todos los años que la conocía había pensado que la atracción que sentía por ella era puramente sexual. Despertaba su libido hasta límites insospechados; le hacía imaginar situaciones de todo tipo cuyo final era todas las veces el mismo: una explosión descontrolada de espasmos musculares concentrados en el centro de todos sus deseos. Y su imaginación iba muy lejos. Aunque repitiese el final, siempre cogía distintos caminos.
Lo extraño al principio es que nunca se hubiera imaginado la situación que tenía ahora ante sí como algo real. Nunca por las circunstancias, suyas y de ella; y porque siempre la vio inalcanzable. Y sin embargo, giros del destino ahí estaba, tumbada en su cama, completamente desnuda, ligeramente ladeada; piel bronceada, suave, con el contorno del bikini ligeramente marcado en un tono más cla…

Recuerdos y abrazos

Lo primero que le vino a la mente mientras se apagaba, en los últimos resquicios de vida que aún le quedaban, fue un reproche por no haber cumplido con todas las cosas que se había prometido. Más que promesas lo que tenía era una especie de lista mental en la que iba anotando todas las tareas pendientes, esos compromisos que todos tenemos con nuestra propia conciencia para movernos por un objetivo al que aspirar. Muchas de esas cosas eran aspiraciones cotidianas que fue dejando para después, confiado en una larga vida que le ofreciese tiempo y oportunidades; sin prisa.
Segundos antes estaba con su quehacer cotidiano, ajeno a que las desgracias vienen cuando uno menos lo espera truncando sin previo aviso el caminar que nos lleva por la senda que nos gustaría. No lo vio venir porque venía de dentro, no percibió nada hasta el preciso instante en que ocurrió haciéndole torcer el gesto y perder las fuerzas. Al principio sintió un extraño bloqueo, sensación de hormigueo, la impresión de qu…

De palabras y anhelos

Por cada palabra escrita se leían mutuamente los pensamientos callados. Cada frase formada de expresiones y anhelos ponía en su cabeza una pizarra en la que trazaban con un orden distinto todos los sentimientos no expresados. Habían construido su propio lenguaje con el que decir tácitamente todas aquellas cosas que nunca pudieron contarse mirándose a los ojos, porque la única forma que tuvieron de estar uno frente al otro fue a través de las palabras que se escribían. Él la tuvo presente todos los días, y los días pasaban lentamente por su ausencia. Se amontonaban uno tras otro haciéndole cargar con el peso de cada sentimiento guardado y con la incertidumbre que va erosionando la distancia y el tiempo. Ella quería salir corriendo en busca del destino que ansiaba su corazón, sin mirar atrás, sin querer pensar que todo camino tiene piedras, y que algunos están cortados por abismos. Todos los días se conformaba con escribir para aplacar su impaciencia y derramar lentamente la pasión que…

Secuelas

Se decía que no sentía nada, que no padecía. El coste de su extraordinaria particularidad era lo que más le pesaba, aunque nunca pudo expresar sentimientos que reflejaran frustración, enfado o tristeza, porque precisamente esa era la característica que lo distinguía de los demás.
Desde un principio supo que alguna pieza de su engranaje había dejado de funcionar correctamente, no hacía falta que nadie se lo dijese, era obvio en el dibujo de las caras ajenas ante ciertas situaciones que algo no iba bien. Apenas habían pasado unos días desde la euforia inicial, la rutina volvía casi como si no hubiese pasado nada, porque la suerte, la causalidad o los milagros se manifiestan de formas similares y ya cada cual decide, y su vida continuaba tras haberse interrumpido bruscamente durante unos trágicos instantes que marcarían el resto de su existencia.
“Ha sido un ictus”, le habían dicho sin suavizar lo más mínimo la noticia cuando descartaron cualquier riesgo posterior y cerciorarse de que “afor…

Ventana a la esperanza

Cuando apagó el televisor permaneció un instante mirándolo en silencio, percibiendo el reflejo de su silueta tras la oscura cortina de la pantalla, como un personaje más que se niega a perderse tras los leds; pensó en todas las veces que se había repetido aquella situación a lo largo de tantos años, y le volvió a asaltar la incertidumbre de si había elegido correctamente aquella forma de gastar el tiempo que le restaba. Estas viejo para pensar tanto. Más vale que te acuestes y descanses porque la oscuridad sólo trae ideas oscuras. Últimamente solía reflexionar sobre si las personas nacen solas para morir solas. Él lo estaba. Llevaba toda su vida estándolo porque siempre pensó que no habría nadie mejor que él para hacerse compañía; para escuchar sus pensamientos y debatirse qué hacer en cada momento. Las discusiones consigo mismo solían acabar pronto. Se encaminó como todas las noches a la cocina arrastrando aquellas zapatillas de suela gastada, llenó medio vaso de leche y se lo fue bebie…

Cinco

Llevo cinco años buscando palabras que fuesen medianamente adecuadas, y a día de hoy tengo la certeza de que no sólo siguen perdidas en algún rincón remoto, sino que nunca las encontraré, porque lo que quiero expresar es demasiado extraordinario para hacerlo de cualquier forma posible. Por eso me esfuerzo.

Me esfuerzo cada día en tratar de maquillar esta falta de inspiración, y que no te des cuenta de que mis limitaciones me hacen pequeño a tu lado. Pero cualquier cosa queda pequeña a tu lado. Hace cinco años era sábado, un sábado que podría haber sido como cualquier otro, un día cualquiera entre trescientos sesenta y cinco, entre los dosmil diez años pasados, tal día como aquel cogiste las manecillas de mi vida y las pusiste a cero, un veinticinco de diciembre, y yo aún no lo sabía.

Yo escribía, como terapia para tratar una incontinencia verbal patológica y la modesta ambición de dejar la tenue huella de mi existencia entre ceros y unos, frente a la pantalla de un ordenador obsoleto, en…