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Ventana a la esperanza

Cuando apagó el televisor permaneció un instante mirándolo en silencio, percibiendo el reflejo de su silueta tras la oscura cortina de la pantalla, como un personaje más que se niega a perderse tras los leds; pensó en todas las veces que se había repetido aquella situación a lo largo de tantos años, y le volvió a asaltar la incertidumbre de si había elegido correctamente aquella forma de gastar el tiempo que le restaba. Estas viejo para pensar tanto. Más vale que te acuestes y descanses porque la oscuridad sólo trae ideas oscuras. Últimamente solía reflexionar sobre si las personas nacen solas para morir solas. Él lo estaba. Llevaba toda su vida estándolo porque siempre pensó que no habría nadie mejor que él para hacerse compañía; para escuchar sus pensamientos y debatirse qué hacer en cada momento. Las discusiones consigo mismo solían acabar pronto. Se encaminó como todas las noches a la cocina arrastrando aquellas zapatillas de suela gastada, llenó medio vaso de leche y se lo fue bebie…

Cinco

Llevo cinco años buscando palabras que fuesen medianamente adecuadas, y a día de hoy tengo la certeza de que no sólo siguen perdidas en algún rincón remoto, sino que nunca las encontraré, porque lo que quiero expresar es demasiado extraordinario para hacerlo de cualquier forma posible. Por eso me esfuerzo.

Me esfuerzo cada día en tratar de maquillar esta falta de inspiración, y que no te des cuenta de que mis limitaciones me hacen pequeño a tu lado. Pero cualquier cosa queda pequeña a tu lado. Hace cinco años era sábado, un sábado que podría haber sido como cualquier otro, un día cualquiera entre trescientos sesenta y cinco, entre los dosmil diez años pasados, tal día como aquel cogiste las manecillas de mi vida y las pusiste a cero, un veinticinco de diciembre, y yo aún no lo sabía.

Yo escribía, como terapia para tratar una incontinencia verbal patológica y la modesta ambición de dejar la tenue huella de mi existencia entre ceros y unos, frente a la pantalla de un ordenador obsoleto, en…

De recuerdos hundidos

Los cristales empañados mostraban un mundo diferente, lleno de tonalidades azuladas invadidas por la brillante luz del sol de mediodía. Allí la vida se extendía hasta donde reinaba la oscuridad, más allá incluso de lo que eran capaces de percibir sus ojos, y centenares de formas cambiantes danzaban alegres a través del horizonte, en un mundo paralelo donde los movimientos pausados contrastaban con el frenetismo de la superficie.
Lo he perdido…
A través del tubo seguía llenando sus pulmones una y otra vez mientras avanzaba despacio observando hasta donde le alcanzaba la vista, zambulléndose cada vez que creía haber visto un atisbo de brillo, y volvía a subir para coger aire con las manos vacías. Una vez arriba, se quitaba las gafas y el mundo volvía a ser el de antes, pero él se sentía un poco más vacío. Se trataba simplemente del objeto que materializa un recuerdo; la realidad palpable de un hecho vivido; algo a lo que aferrarse para rememorar un momento especial del pasado.
Es solo una c…

Completar el ciclo

Por fin quietas, como dormidas, las dos hermanas contagiaban la magia de su dulzura insuflando los restos de la vida que se les escapaba porque habían decidido que la vejez es buen momento para irse, siguiendo el mismo rumbo que las unió en una empatía trascendental, y regalando su última sonrisa para despedirse de la misma forma en que habían venido, juntas, iguales.

Asertividad elemental

Siempre supo dar largas a la tristeza poniendo como excusa que su invitada preferente era la alegría.




Nuestro todo

Yo lo tuve todo aquí; en la palma de mi mano; todo...
El hombre de la chaqueta beige caminaba con la cabeza levantada, mirando con gesto inexpresivo a los ojos de la gente.De vez en cuando se detenía para observar a su alrededor, farfullando algo para sí, como queriendo transmitir al mundo sus pensamientos sin más micrófono que las notas de su voz queda entre el alboroto del gentío. La piel reseca por el roce inclemente de la intemperie se había transformado en un pergamino donde estaban dibujados todos los años del mundo, y muchas historias para contar, pero nadie dispuesto a escucharlas.Sus brillantes pupilas eran el espejo donde se reflejaban todas las miradas ajenas, guardando la expresión de cada leve sentimiento transmitido al observar su rostro envejecido; penas, risas, simpatías, burlas e indiferencia.
Lo había tenido todo en la palma de su mano; pero un todo relativo. Repetía cada cierto tiempo la frase, queriendo recalcar que un día fue dueño de todo lo que le hubo pertenecido,…

Terapia

Al principio fue como cuando en los altavoces suena un gran éxito.
Hubo mucho movimiento por todas partes; empujones, gritos eufóricos, y humo... recuerdo haber visto humo, pero pensé en los cañones. Ya sabes. Llenan la pista de niebla para que las luces hagan efectos y eso. Miré a mis amigas, que continuaban bailando sin darse cuenta de nada; acabábamos de pedir una copa; luego los gritos se transformaron... sonaban distintos, como desesperados. Un instante después me vi envuelta en una masa de gente que empujaba y ellas ya no estaban, habían sido engullidas por la turba. Quedé paralizada; no sabía qué ocurría y me invadió el miedo, supongo que igual que al resto; sentí cómo se iba contagiando la histeria como esas olas que se forman en los estadios. La masa quería avanzar desde un lado, se preguntaban unos a otros qué ocurría mientras empujaban con todas sus fuerzas, obligándome a empujar también. Empecé a sentir una enorme presión que apenas me dejaba respirar, y también grité. Era com…