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Mostrando entradas de 2009

Aprender del olvido

Todo resbalaba entre sus manos porque no era capaz de agarrar lo suficientemente fuerte; porque cambiaba de forma cuando lo creía sujeto, se desmenuzaba y comenzaba a desaparecer ante su mirada acostumbrada al desánimo de perder otra vez; y otra; y otra.

Ya no había lágrimas en sus ojos, ni congoja bajo sus ropas. No disimulaba muecas de tristeza; las escondía tras la ficticia máscara de hilaridad que había forjado con metal y barro... duro y perecedero.

El pasado se fue, el presente se está yendo y el futuro es incierto... dormía con ojos abiertos para no perder de vista cada instante, antes de verlo marchar con otra gota no derramada por sus comisuras, pues no afectaba ya el paso del tiempo en su roída piel.

Vivir no es más que presenciar con más o menos atino, y recordar lo vivido sin caer en el olvido; tratar de seguir al destino para verlo otra vez marchar.

Había hecho de sus ropas jirones, desgastado sus zapatos y encallado sus pupilas con el frio invierno en un caminar sin rumbo; b…

Balances y desequilibrios

La suerte no golpea por igual; parece elegir. Es como si hubiese una balanza que debiera estar equilibrada, y un juez imponiendo dosis de ventura o fatalidad para mantener ese equilibrio.
¿Equilibrio universal? Algunos lo consideran invenciones de la mente humana; otros creen fervientemente en ese juez, y lo odian. Pero esta opinión depende del lado de la balanza en el que te encuentres; mirando hacia arriba, a los dichosos; o hacia abajo, por encima del hombro de los desgraciados.

María no miraba. No tenía tiempo para culpar a una autoridad superior de sus días aciagos; cada vez más oscuros.
María se veía a sí misma con el nivel de las arenas movedizas por las rodillas, haciendo esfuerzos para salir y comprobando la desesperación que se siente al hundirse más y más; y ya no recordaba el momento en el que entró en ellas; cuándo pudo caminar sobre tierra firme; ni lo que se sentía. Tampoco tenía tiempo.

Las lágrimas de María se habían convertido en la única vía de escape de su angustia; mi…

Ganar o dejarse ganar

La vida le cayó de golpe sobre la espalda con aquel primer azote del hombre que había ayudado a traerlo al mundo; pero no le guardó rencor. El médico lo miró con orgullo y estuvo feliz de que Dios tuviera a bien que hubiese de todo en esta tierra.
Igual luego se vuelve guapo, se decía por la noche mientras se ponía el pijama para dormir. Aunque sabía que no sería así; tenía mucha experiencia en ese tema. Qué va, quien nace feo, vive feo, pensaba luego el hijo puta. Y encima con ese nombre, pa matar a alguien. Nunca olvidaría el tremendo esfuerzo que tuvo que realizar para no descojonarse de risa cuando al preguntar a la madre por el nombre del niño, ésta le soltó sin siquiera un poquito de miramiento: Kevin Cosner de Jesús. Así, como suena. En su cerebro retumbó un tachaaaaan como cuando alguien logra con éxito un truco sorprendente, seguido de unas incontrolables ganas de salir corriendo para entretener sus músculos de alguna forma. Estaba convencido de haber oído bien.

Un niño que nac…

Huida hacia ningún lugar

Cientos de voces gritan enloquecidas la histeria de una tradición sangrante, sobre las pisadas marcadas y borradas por el paso de los años, en un suelo encharcado de odio y tortura.
Sus ojos miran en todas direcciones con el corazón bombeando a toda velocidad en un último intento por dotar a su cuerpo de la fuerza suficiente para huir.
Su mente procesa imágenes incomprensibles para él.
¿Qué está ocurriendo?

Las terminaciones nerviosas transmiten a su cerebro impulsos de un sufrimiento atroz, mientras los pulmones se quedan pequeños, resollando cada partícula de oxígeno mezclado de polvo. Incapaz de defenderse, incapaz de suplicar, solamente corre sin descanso; avanza a trompicones, cayendo, levantándose y volviendo a resoplar.
Sus bufidos con lamentos ante tal humillación.
No ataca a pesar de que lo están matando lentamente; con saña. Sólo busca una salida que no existe a través de un amplio campo sin horizonte en el que está llamado a morir.

Desde la lejanía el tumulto se mueve al compás de…

ilusiones vestidas de Fe

Me dije que estaría toda la vida esperando tontamente por esa imagen que guardaba de aquello que anhelaba, y aún así esperé.

-Nos hacemos viejos, compañero. Te das cuenta y no haces nada.

La imagen distorsionada de mi ego me devolvía a una realidad que no quería creer frente al espejo, cada mañana, cada medio día y cada noche, antes de ir a dormir para tratar de soñar lo que el mundo real me negaba.

-Dejas pasar la vida sin agarrarla, abrazado a ese sueño inexistente.

La voz se hacía más nítida conforme mi vista se nublaba y mi piel se erosionaba. Esa melodía matutina me recordaba sin descanso cuán testaruda puede ser una esperanza vana.

-Ni siquiera es realidad, macho. Te aferras a un puñado de autoengaño y no quieres soltarlo ni con unos labios acariciando tu cuello.

Yo no contestaba porque sabía que con cada palabra me escupía una jodida verdad, y cerraba los ojos para no ver los rasgos entristecidos del tiempo reflejados en los surcos de mi rostro.

Con cada nuevo amor de un rato, una des…

Silencio

Los susurros, dicen, son caricias al aire.

¿Escuchas como se va transmitiendo lentamente desde mis labios hasta tu oído a través del silencio?
¿Percibes las palabras acalladas, deslizando suavemente cada letra como una minúscula onda se abre paso a través de un lago en calma?

Es como cuando coloco uno de mis dedos sobre tus caderas desnudas, y poco a poco voy recorriendo tu silueta, apenas rozándote la piel. Si mirases justo entre ambas partes, podrías ver luz a través de los surcos de mi huella dactilar, y el bello de tu cuerpo erizandose a su paso.
Cierra los ojos y concentra tus sentidos en los colores que van formando mis palabras; en la melodía compuesta por susurros, caricias, este placentero silencio en la madrugada y la brisa de Septiembre que entra a través de la ventana.

¿Lo sientes?

Contempla a través de tus párpados las curvas de tu cuerpo sobre las sábanas, flirteando con mis manos y envuelto en las notas silenciadas de mi boca, que danzan juguetonas invadiendo dulcemente esos …

Llorar el pasado

La vida se le escapaba entre imágenes traslúcidas cada vez que dirigía una mirada humedecida a través de la ventana. Oteando la tierra que siempre fue suya mientras se daba cuenta de que en realidad nunca le había pertenecido.

El caserón envejecido daba cuenta a su vez de los años pasados, cuarteadas las paredes como su piel, la de un viejo decrépito, ponzoñoso, y ahora tardíamente entristecido por el testamento que le dictaba su raída conciencia: Morirás igual que viviste; sólo y lleno de odio. Odio arraigado en prejuicios y costumbres nocivas; sembrado y regado día tras día, haciéndolo crecer y echar raíces demasiado profundas.

Una vez acabado con todo, sólo le quedaba esa ventana y un atisbo de arrepentimiento.

Las iras de la intolerancia marcaron sus pasos en el día a día de una existencia que él mismo hacía insoportable para cuanto le rodeaba. El dinero y la codicia son los peores enemigos de la felicidad; y quedó patente por cada puñalada que le propinó en pos de defender lo que su…

Excitación a tientas (acto II)

Ese relato estaba consiguiendo poner a flor de piel todos mis sentidos… y algo más. En la tranquilidad de aquella habitación, la lascivia se apoderaba de mí, haciéndome desear fervientemente esos labios por cuya carnosidad emanaban palabras llenas de sensualidad y sexo sin tapujos.

Continuó sin miramientos su experiencia lésbica, sin que mis ojos intuyesen siquiera lo que me contaría enseguida…



Tumbadas, una sobre la otra; envueltas; mezcladas; recorriendo con los dedos las sinuosas e interminables curvas; podían sentir cada parte de su piel comenzando a transpirar por el contacto y la excitación.

Ella seguía con los ojos vendados, mientras su secuestradora, dueña de la situación, le sujetaba las muñecas, pasando una especie de cinta de tela suave, rodeándolas; quedando finalmente con los brazos levantados sobre su cabeza. Atada. Semidesnuda.

Una vez así, colocó ambas manos sobre su pecho, palpando con suavidad, y comenzó a bajar acariciando con los dedos el vientre hasta la cintura, rode…

Insomnio

Qué triste el repeler de estos polos;
bebiendo mierda, anestesiando minutos, mirando tus pasitos y, pensando en el infierno de estar solos.

Este gallo ya no sabe si canta al sol o entona la alborada de tu luz;
ya no distingue entre el dulce sabor de tus labios, o la amargura de tu hiel.

Ya no caben mas proclamas al candor de tu dintel.

Las escamas de mi piel no me protegen, de saberte sin tenerte; de tener que imaginarte; de arañarme con la ramas astilladas de tu miel.


Horizonte ambarino

1. El nacimiento del niño robot.
2. El despertar de un monstruo.
3. La sala de los juguetes.
4. Alicia.
5. Muñeca.
6. Jugar a ser Dios.
7. Horizonte ambarino.



-Alicia, piensa en todo lo que he pasado; piensa si merezco vivir, y reflexiona sobre qué prefieres en tu conciencia: mi muerte, en cuyo caso te pondrás a mi altura y serás una asesina, o las que vendrán si decides huir sin matarme.



No podía creer que en sólo unos segundos se hubiese visto envuelta en esa tesitura.
Minutos antes había sentido la caricia de la muerte y ahora era ella quien tenía potestad para decidir en ese sentido.
Durante su estancia en el infierno creado por el niño robot había presenciado tanto horror como para no volver a dormir en su vida. Jamás podría olvidar que había experimentado esa famosa frase acerca de que la realidad, a veces supera la ficción.

Inmersa en el sofocante hedor de aquella oscura habitación sin ventanas, pintada de la sangre extraída mediante crueles dentadas de sierra a todas las personas que hab…

Excitación a tientas

Sus palabras fluían entre la carnosidad de sus labios humedecidos por otro trago de ron con hielo. El timbre de su voz me transmitía la sensualidad de cada imagen formada en mi mente, entre copas y confidencias.
La historia me hacía temblar conforme avanzaba, y comencé a mirarla de una forma distinta…

Me contó que se encontraba en una discoteca rodeada de amigos, bailando y bebiendo. De repente empezó a notar el ambiente demasiado cargado, sintió que sus pulmones necesitaban aire y sus oídos un poco de tranquilidad, así que se dirigió al aseo, pero a mitad de camino sus pasos la desviaron hacia la calle.

Apoyada en un coche, agachó la cabeza con los ojos cerrados para aliviar el leve escozor provocado por el humo. De repente escuchó una voz a su lado, una voz femenina, familiar, que le infundía tranquilidad y confianza. No supo cómo, pero logró convencerle para que no mirase su cara, un halo de misterio le atraía profundamente y su intuición le decía que se trataba de un juego.
Sonrió par…

Jugar a ser Dios

1. El nacimiento del niño robot.
2. El despertar de un monstruo.
3. La sala de los juguetes.
4. Alicia.
5. Muñeca.
6. Jugar a ser Dios.



El tormento más grande que pueda yo ahora infligir, será tan solo una ínfima parte de lo que he padecido durante años.

Estas últimas palabras llenas de ira y desprecio pronunciadas por Sami reverberaron en toda la estancia como una sentencia sin posibilidad de remisión. La firmeza con la que las pronunció penetraron en la mente de Alicia; parecía que el mundo entero estuviese sentenciado; y tembló.
En realidad ese mundo que la rodeaba quedó reducido a cenizas; las suyas propias tras comprender que jamás saldría de aquel agujero oscuro y pintado de sangre.

Trató de pensar atropelladamente cualquier cosa que pudiese tocar de nuevo el lado humano de Sami mientras lo contemplaba horrorizada acercándose lentamente, con los ojos aún humedecidos y un gesto vacío. Acarició el rostro de ella con suavidad, mirándola directamente a los ojos.

-Nunca tuve la oportunidad de …

Mass Media

A esa altura no podía fallar.
El sudor que caía por sus sienes trazando un surco húmedo y provocándole un leve cosquilleo daba cuenta de que la angustiosa duda asomaba la cabeza por la superficie de su renqueante determinación.
La gente que se agolpaba abajo, absorta en sus quehaceres cotidianos era totalmente ajena a lo que se estaba fraguando sobre sus pasos.

Horas antes, como si de un puzzle se tratase, Mario iba componiendo pieza a pieza los trazados de su plan perfecto; o eso creía.
Nada podía escaparse a su control bajo la perspectiva de su mirada calculadora y, si el azar lo acompañaba, al final de la tarde todo habría acabado.

La plaza era grande y concurrida; buena temperatura en una incipiente época estival que invitaba a salir del hormiguero y olvidarse por un rato de la monotonía diaria.

Ya lo había intentado por todos los medios, pero los medios sólo escuchan cuando saben que van a vender; y nada lo hace mejor que el morbo de una muerte pública.

Mario era un concienciado luchado…

Decisiones

Imagen
El miedo es el resorte de nuestra conciencia. Nos mantiene alerta; cautelosos; pero a la vez vivos. Tiene muchas formas de manifestarse y en todas provoca un vacío en el hipocentro de nuestra voluntad, llegando hasta el epicentro de nuestros actos.
A veces decide por nosotros.


¿Cómo decírselo? Me voy a sentir horrible y ella, aún peor.
Se que esto pondrá fin a todos los años que pasamos juntos, pero la carga es tan difícil de soportar que me haría imposible convivir sabiendo que soy un rastrero y además, un mentiroso.
No. Tengo que hacerlo por mucho que me cueste; lo mejor es ir siempre con la verdad por delante, o eso dicen.
Pero qué palabras emplear, de qué manera hacerla ver que estoy profundamente afligido. Si ella pudiese leer lo que pienso sabría lo estúpido que me siento por cada segundo que pasa.
Tengo miedo de que esto se acabe, y será lo que ocurra si no mido mis palabras. Quizá sea mejor no decir nada.



¿Cómo decírselo? ¿Cual será su reacción?
Estoy entre la espada y la pared; no te…

Regreso

Mission acomplished, decía uno mis juegos preferidos al completar una misión.
La guerra en estado puro; más de uno lo conocerá: Command & Conquer. Horas y horas jugando por el placer de ver soldados de infantería rodear vehículos blindados y acribillarlos a balazos hasta dejar al enemigo reducido a cenizas. Buenos tiempos con aquel pentium II allá por el año 96.

Pero pasa esa juventud y surgen otras guerras más serias. No os asustéis; mi salud está perfecta.
Oposiciones, ese proceso tan recurrido en momentos de vacas flacas. Lo irónico es que cuando decidí intentarlo aún no había crisis (al menos no había llegado a los bolsillos).
Unos 60 temas en total para aprendérselos de pe apa (como solemos decir en mi tierra) tienen la culpa de no haber escrito nada desde el 28 de Abril; es lo que me ha tenido ocupado y estresado tanto tiempo; concretamente desde el 10 de Mayo de 2008, y con el agravante de que desde entonces sólo habían salido 2 plazas (puta crisis). Hasta hace unos tres meses …

Perversiones latentes

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¿Recordáis este relato?



Bea siempre se consideró una chica rara. Se veía a si misma distinta de las demás ya desde muy joven. Cuando empezó a madurar, los instintos se fueron desarrollando a la par que sus inquietudes, cambiaron sus intereses y en lugar de vestir muñecas se desvestía ella frente al espejo viendo evolucionar su cuerpo.
Todo normal en una muchacha joven salvo un pequeño detalle del que se dió cuenta cuando llegó a ese momento al que todos los chicos y chicas llegan indefectiblemente: sus impulsos nerviosos se volvieron más candentes y una fuerza inconmensurable condujo su mano cuesta abajo hasta el borde de sus bragas y sin que nadie le hubiese explicado nada, ya sabía cómo utilizar cada dedo. Sin embargo, la diferencia estribaba en la selección de pensamientos; su criba particular.

Disfrutaba de su soledad a ratos esporádicos cumpliendo las propias normas de la evolución de la mente humana.
Al principio no lo notó, pero poco a poco se fue dando cuenta de que en esas escena…