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Mostrando entradas de enero, 2009

Perros de presa

¿Cómo es la vida de un preso? ¿Y de una presa?

Mucha gente se ha imaginado alguna vez sus huesos en esa situación; excepto los cerdos a los que tarde o temprano les llega su san martín.

Álex siempre fue un paso por detrás de Javi; una amistad de las de quiero ser como tú pero me faltan huevos; algo que le recordaban bastante a menudo en los círculos por los que se movían.
Nacieron en un barrio bien, que es el calificativo de los que no viven ahí, pero quisieran. Todo fueron almohadas a sus pies muchos años antes de llegar hasta donde están hoy; tampoco se solían quejar salvo para pedir un poco más, y no tenían que insistir demasiado.
Crecieron bajo muchos ojos vigilantes, sufragados por la preocupación de unos padres atentos y estrictos; atados por el yugo de un control férreo que apenas les dejaba disfrutar de las invenciones de su imaginación infantil; e irónicamente envidiados por sus amigos, los de más baja estofa; los que no tenían hora de vuelta.

Sus vidas comenzaron a cambiar a su l…

Monedas al aire

Adelante, no sigas dudando. Llevo toda la vida cuidando de tí, haciéndote favores, velando por que los problemas en los que te metías no te afectaran. Ahora no tienes elección, no puedo seguir ayudándote en esas condiciones; tú te lo has buscado metiéndote en ese callejón lleno de ratas; te están comiendo poco a poco, pequeños bocados a tu mísera existencia que te hacen menguar; pareces un esqueleto; no tienes más que mirarte al espejo. Eres un estúpido yme has obligado a esto. Tienes la conciencia destrozada por las patadas que tú mismo le das; no vales ni el ataúd en el que acabarás porque eres un trozo de mierda.

El aire le rozaba la cara suavemente y lo sentía ahora como fuego quemando su piel mientras el estómago quería soltar hasta el último gramo de esa asquerosa vida. Puso los brazos en cruz levantando la cabeza y sintió mareo; necesitaba dejarse caer hacia atrás pero algo se lo impedía; quizá los cuarenta metros que le separaban del suelo.

Vamos cretino, a qué estás esperando; …

El nacimiento del niño robot

El día que Sami nació su madre sintió una tristeza extraña.
Desde muy pequeño tuvo flashes que acudían a su cerebro esporádicamente haciéndole sentir una lejana necesidad; algo pequeñito al oído que le susurraba una y otra vez, aunque al pensarlo diera la espalda a esas ideas tan horribles, asustado de sí mismo. Le producía excitación imaginar la escena y cada vez ese pensamiento era más recurrente; los años no hacían más que llenar el montoncito de arena, grano a grano; pero esta vez no se colmaría el vaso, sino que reventaría; solo que aún no lo sabía.

Nació y creció con una pequeña tara que lo marcaría en su infancia por culpa de los crueles niños. Ya veréis hijos de puta, algún dia lo veréis. Y era en esos momentos cuando venían aquellas imágenes y lo embriagaban de satisfacción. Tenía una pierna más corta que la otra; cojeaba; la intentaron corregir durante largo tiempo con aparatos que lo convertían en un niño robot, pero cosas de la vida, empeoró.
Caminaba requeante, circunstancia…

Lenguas de serpiente

A María siempre le habían dicho que tenía un nombre muy bonito; el día que la detuvieron la llamaron perra asquerosa.

Cuando se escuchó el primer chasquido rompiendo el siniestro silencio de aquel paraje de muerte, sintió que la boca se le llenaba de azufre y supo entonces que ya nada la libraría de ir al infierno.
Supongo -pensó- que el infierno al que voy no puede ser tan malo como este que ahora dejo.

El sol calentaba su cuerpo y durante toda la mañana pudo percibir el olor de la primavera traído por una fresca brisa, que respiraba profundamente mientras cerraba los ojos, llenaba los pulmones e imaginaba su niñez con un leve resquicio de sonrisa, tan lejana ahora como su propia existencia.

En la vida de María hubo dos momentos: el día que conoció al ahora padre de sus tres hijos para más tarde dejarlo todo e irse con él a vivir a un lugar desconocido movida por el cariño; y aquel en que, tiempo después, la acusaron de algo por pura envidia, qué importaba ya lo que fuese, condenándola a…

Sumido en tu noche (parte II)

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...Finalmente, apretando sus nalgas con fuerza levanté su cuerpo, ella me abrazó con brazos y piernas quedando suspendida a la altura justa para que pudiese sentir mi leve y rítmico roce en su clítoris, ahora desarmado; despojado; húmedo; tembloroso... y aún con los ojos tapados le susurré al oído: Guíame...



Esa palabra: Guíame; susurrada suavemente al tiempo que mis labios rozaban el lóbulo de su oreja, fue el mecanismo que activó todo el engranaje de su cuerpo y lo prendió con una llama que pude sentir en mi oído en forma de leve gemido.

Tensó sus brazos alrededor de mi cuello y presionó aún más las piernas en ese delicioso abrazo, moviéndose rítmicamente arriba y abajo con la respiración agitada y los ojos cerrados. Sin decir una sola palabra continuó así mientras abría la boca más y dejaba escapar agitadas exhalaciones.
Inspiró profundamente; contuvo el aire; apoyó la cabeza en mi hombro y siguió presionando su cuerpo contra mí con todas sus fuerzas, al tiempo que soltaba un delirant…

Miradas distantes

El brillo de la calle mojada le devolvía imágenes rugosas de su propio presente. A poca distancia, los transeúntes caminaban envueltos en sus existencias sin hacer el menor incapié en la figura que les observaba solitaria desde el banco, con el pelo revuelto y una pequeña lágrima inundando su ojo izquierdo.
Sentía tristeza; una tristeza sin sentido, de las de ver llover y nublarse el corazón contagiado por los nubarrones.

A mucha distancia en metros y días había alguien llorando cuya tristeza estaba llena de sentido, tanto que podía cubrir la suya y la de la figura del banco.
Dos melancolías unidas en el presente por un pasado que se empeñaba en volver una y otra vez para dejar claro que ahí seguía, machacando sus recuerdos.

Ern y Elisa.

Desde la ventana de un edificio cercano vigilaban cada movimiento de Ern, o mejor dicho, su eterna quietud en aquel banco al que siempre acudía.
Lejos, los cristales de la ventana de Elisa se empañaban de impotencia y odio mientras la camiseta de su pijama …

La pequeña Laila

Laila tuvo una infancia de arcilla y una juventud de barro.

Laila nació en una casa rota como el salvoconducto de un matrimonio extinto; pero no fue suficiente para los gorilas del rencor y en lugar de salvar, se quedó fuera, a la intemperie de un cariño usado como arma arrojadiza; en medio del camino entre cuchillos y serpientes.
Su tierna edad era incapaz de discernir quién era el bueno o el malo, pero ya se encargaba cada uno de explicárselo cuando el otro no miraba.

Laila tuvo que ver entre lágrimas cómo las lágrimas de su madre se mezclaban con gritos e insultos; cómo los sollozos de su padre rezumaban odio y arrepentimiento a partes iguales.

Durante los primeros años de vida conoció en persona el verdadero rostro de la condición humana; vivió el egoísmo arrebatador de todo cuanto creían suyo sus padres, sin tener en cuenta que ella valía mucho más que un tiro en la nuca a los dos y fin del juego.
Pero los disparos sólo dañaban el interior de sus almas volviéndolas negras y mezquinas;…

Sumido en tu noche

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Cuando sentí el calor de sus manos colocadas entre mis piernas, presionando y palpando ansiosamente, al tiempo que sus tetas se clavaban en mi espalda, supe que había caído irremediablemente en una deliciosa trampa que jamás me hubiese esperado.

La primera vez que entré a su casa pensé que no la habría imaginado así, aunque de hecho, creo que no llegué a imaginarla nunca, pues siempre que pensaba en ella se me llenaba la cabeza de construcciones cada vez más elaboradas y detalladas sobre su cuerpo desnudo; fantasías irrealizables por la intensa amistad que nos unía, pero como es normal, a veces me siento incapaz de controlar los impulsos de mi líbido.
En todo caso siempre fue más poderoso el respeto que el deseo... hasta ese momento.

La razón por la que fui allí aquel día es irrelevante; al subir me encontré la puerta abierta y ningún rastro de ella, así que fui recorriendo la casa, como en el principio de un juego, imaginando que tarde o temprano la encontraría mirándome divertida y bur…

Dame

Dame una palabra y te devolveré un mundo construído sobre los pilares de cada una de sus letras;
dame un pensamiento y deletrearé los sueños vagabundos en las calles quejumbrosas de tu mente;
déjame volar y conducirte por los pequeños recovecos de mi vida.



Coge mi alma, silenciosa;
haz y deshaz a placer;
ven, camina, cadenciosa;
contemplemos este dulce y silencioso amanecer.


Adoremos nuestro diablo;
con gotas de sangre y vino;
andando bajo las cruces de sus vidas malgastadas;
por funestos desatinos.


Adora mi cuerpo desnudo;
suelta tus pesadas losas;
ven, túmbate sobre mí;
en mi lecho de hambre y rosas;
y come de esta vida que hoy ofrezco para tí.

Tercer premio al mejor blog del año

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Bienvenidos a un nuevo año en esta humilde ciudad.

Es un placer empezarlo con una buena noticia, y es que a Ciudad Colmena le ha sido concedido el tercer premio en el concurso al mejor blog del año 2008, organizado por La Casa del Rock. Vale, un tercero es bronce, pero aún así estoy francamente orgulloso, porque no hubiese imaginado obtener ni eso.

Mi agradecimiento a Mr.Rockmantico, quien organizó este concurso a través de su blog, y por supuesto al jurado que ha tomado la decisión.
También quiero felicitar al primer y segundo premio, así como a todos los demás participantes del concurso.




Parece que ha empezado el año con buen pie, espero tener muchas más buenas noticias a lo largo de 2009, y estoy seguro de que así será.

Premios

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Los reyes me han traído un regalo muy especial de la mano de una estupendísima escritora, María, cuyo blog recomiendo ya que soy lector asíduo:


Butterfly Award


Premio blog de Oro

(María, te he copiado el tipo de fuente :p )

Dos premios que me ilusionan mucho, muchísimo.
Antes de nada, gracias María, por haberte acordado de este rinconcito y lo que supone. Que alguien se acuerde de tí para bien, es el mayor regalo, con o sin premios.

Y puesto que estos reconocimientos tienen ciertas reglas, voy a NO cumplirlas (al menos todas), por las siguientes razones:
1.- No quiero premiar a ningún blog concreto.
1.1- Habrá a quien le suponga un compromiso aceptar y poner el premio en su blog (quizás simplemente por motivos de temática, diseño, etc).
1.2- No sabría elegir a quién dar el premio, me parecería injusto, de entre todos los que se me ocurren, seleccionar a unos pocos.

2- Ahora bien, quiero dar (sinceramente, con toda mi alma) estos premios a tod@s aquell@s lectores/as que visitan mi blog, que …