Las flores azules

Dicen que por intrincado y azaroso que sea el camino, tenemos, siempre, un destino que nos atrae, al que nos dirigimos, que buscamos, y que acabamos encontrando.

Sueños sobre sueños, presentes que se entrelazan con pasados y los envuelven; futuros que se construyen con historias.

Habían dado el paso hacia lo que tantas veces estuvieron tentados, deseosos pero prudentes; encadenados por sus miedos.
Se encontraban en algún lugar, apartado todo, olvidados ellos de cuanto representaba el día anterior y centrados en el presente.

En la playlist sonaba una canción.

Él apoyaba su cabeza en el pecho de ella, recostados ambos sobre una cama rodeada de decoración rústica. Los tonos ocres y marrones de la madera con que estaba hecho todo se iluminaban tenuemente por los destellos de la lumbre que titilaba al fondo y calentaba sus pies desnudos. Como el resto de sus cuerpos, pegados. No necesitaban nada, pero tapaban con una sábana el epicentro de su desnudez.
Ya con las respiraciones calmadas se centraban simplemente en estar, en escuchar las notas de la música llenando el cálido silencio de aquella habitación y en sentir la piel del otro bajo la sábana revuelta.

Todo muy de película, pero lo habían elegido así porque siempre les pareció una imagen acogedora para perderse, para proteger su intimidad y olvidarse del mundo. También había una ventana grande que daba a infinitos campos de olivos. Horizonte invernal desteñido bajo un cielo helado que se tornaba gris y amenazaba lluvia, o tal vez nieve sobre las tejas que los cubrían.

Nada más sonar las primeras notas de la canción apretaron sus cuerpos para hacer más palpable el contacto, sin decirse nada, cómplices de la letra y un recuerdo. Una extraordinaria casualidad. Una entrañable tontería que llena la mente de cosas bonitas, y las recuerdas siempre.

Mar el poder del Mar, del grupo Delafe y Las Flores Azules.

Tiempo atrás. Un día como otro cualquiera, de marcha en otra ciudad. Él con su grupo de amigos. Copas, risas, desconexión, bares. Entras, miras alrededor, te acercas a la barra y pides una más.
Al fondo un escenario pequeño con pantallas y dos micrófonos. Un karaoke.

Entonces la vio. 
Estaba allí, entre la gente, riendo con amigas. Con gesto de vergüenza, negando algo. Una chica la cogió del brazo, tiraba de ella y la llevaba a regañadientes hacía el escenario. Iban a cantar.
Seguía visiblemente avergonzada, negando y expresando con la mirada "os vais a enterar".
Le dieron el micrófono, su amiga cogió otro y empezó a sonar la canción.
Un tema que él conocía, lo había escuchado miles de veces. Sabía la letra de memoria, y también sabía que esta canción es a dos voces, una chica y un chico.

Ella miró hacia delante y se dio cuenta de que no había mucha gente pendiente, cada cual iba a lo suyo, salvo sus amigas y algunas miradas distraídas. La alegría del momento y el alcohol hacían el resto, la desinhiben y mira la pantalla. Conocía la canción, ella solo tiene que cantar el principio y después algún coro, su amiga la voz masculina, que es el resto.
Miró la pantalla, se acercó el micro y empezó:

Dices que vengo, que voy

Que siento, que escucho, que pertenezco

Que sirvo para mucho

Que me estremezco
Que mi mirada es limpia, suave brisa

Que sientes el deseo de tenerme cerca

Que te distancias, por miedo a perderme

Que el barrio es mas hermoso

Desde que aparecí

Que soy la flor, que alumbra el jardín...

Se centraba en las líneas que iban apareciendo en la pantalla, cantando con tono dulce, siguiendo en ritmo. Se olvidó de la gente que llenaba el bar, de las miradas y la timidez.

Hoy solo quiero decir..
Siento
Lo mismo
por ti...

Acabó su parte, miró al frente y observó a sus amigas, y al primer vistazo no se percató de que algo había cambiado. Escuchó la otra voz. Una voz masculina. Una voz que no era la de su amiga. Con gesto sorprendido miró a su izquierda y entonces lo vio, a su lado, con el micro en la mano, mirándola a ella en vez de a la pantalla:

Que sí

Que sí

Que bien

Que me encanta escucharte
Adoro sentirte

Verte moverte

Y sorprenderte, de pronto...

...

Desde lejos había estado observando. La canción, la letra, ella subida allí, cantando divertida. 
Había notado cómo un pequeño resorte saltaba en su interior y sin pensar se dirigió al escenario, por el lateral, entre la gente. La miró centrada en la pantalla y se subió de forma discreta haciendo un gesto a la amiga para pedirle el micro. Ésta se lo ofreció encantada. 
Permaneció detrás de ella, fuera de su campo de visión mientras terminaba su parte, abstraída de todo, consiente él del ridículo que estaba apunto de hacer, y de que no tenía voz para cantar, y sin embargo no le importó.

Cuando ella acabó tuvo un instante de duda, pero no había vuelta atrás. Módulo la voz sin saber cómo hacerlo y empezó a cantar.

Transcurrieron unos segundos antes de que ella se diese la vuelta, confundida. 
Lo miró, abrió los ojos cuanto pudo y se quedó inmóvil, con gesto aturdido, estudiando si lo que estaba ocurriendo era verdad. Se puso una mano en la boca para ocultar su desconcierto y se le inundaron los ojos de lágrimas.

Él la miró, cantando hasta que no pudo seguir. Le sonrió, bajó en micro y se acercó para darle un abrazo mientras la canción seguía sonando sin voz, y se preguntaron al oído:

- ¿Cuánto tiempo hace?
- Una vida.



Simples anécdotas que están ahí y afloran cuando deben hacerlo, y que nos construyen desde los cimientos. Un instante casual, trivial, fugaz, pero enormemente importante.

El silencio ocupado solo por las notas suaves que transmitía el altavoz convirtió su espacio en el recuerdo acompasado de aquella bonita anécdota, y de aquel encuentro inesperado.
¿Cuántas historias para contar si se le diera a cada momento la importancia que merece?

Sonó la canción y permanecieron recostados en la cama sin moverse, sintiendo el calor del fuego a sus pies, y sus respiraciones calmadas. Había empezado a llover afuera y oscurecía.
Desde algún sitio en el exterior se percibía el reflejo de luces de navideñas.
Habían imaginado muchas formas de acabar el año, pero ninguna se acercaba siquiera a esa liberación que los hacía querer estar así, sin más.

Las manos de ella acariciaban la espalda de él. Los labios de él besaban el pecho de ella.
Y ambos desearon que aquella melodía permaneciera sonando siempre.



Comentarios

portuguesito disse verdades ha dicho que…
Nao opinião sobre isso??? Só quer falar de andar em portugal
e nada mais? todo mundo rico?

E putugal que do que? E o mesma merda e pior povo no mundo! E verdade e verdade amigos! Ler meu blog pa mais informaciao, obrigado amigos meus (L)(L)(L)

Ahhhh putugal, putugal, putugal! Sempre, sempre, sempre chorando e chorando e chorando e chorando por tudo, sempre! Tudo mundo sabe que putugal e o pior merda no mundo, tudos! E mais na palavra "luso' e uma invencao! Tudo nossa historia e fenotipo e Cigano e Arabe. Nao somos lusos. E mais, e melhor que tudo putugal sei uma provincia do Espanha e pronto!

E nao trabalhos, sempre ficar nas sopas dos pobres tudos dias. Putugal e em estado do merda e nao fix. E verdade e verdade amigos. Esperamos que um tipo de mudança positiva aconteça em Putugal, pois mais de 50% da população, por necessidade, tem que ir às sopas dos pobres para comer. E também, uma melhora no crescimento dos empregos, já que eles estão no país. Por esta razão, muitas pessoas já vão para suas ex-colônias para buscar uma vida melhor e não retornam. Putugal está realmente atolado na merda e ninguém quer fazer nada sobre o assunto. Eles preferem viver em mentiras, o que é isso?

E lembrate do Wiryamu Mozambique tambem covardes portugueses...lembrate sempre das matanzas portuguesas!

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