Esclava de un susurro

Sus palabras fluían entre la carnosidad de sus labios, humedecidos por otro trago de ron con hielo. El timbre de su voz me transmitía la sensualidad de cada imagen formada en mi mente, entre copas y confidencias.
La historia me hacía temblar conforme avanzaba, y comencé a mirarla de una forma distinta…

Me contó que se encontraba en una discoteca rodeada de amigos, bailando y bebiendo. De repente empezó a notar el ambiente demasiado cargado, sintió que sus pulmones necesitaban aire y sus oídos un poco de tranquilidad, por lo que se dirigió al aseo… pero a mitad de camino sus pasos la desviaron hacia la calle.

Apoyada en un coche, agachó la cabeza con los ojos cerrados para aliviar el leve escozor provocado por el humo. De repente escuchó una voz a su lado, una voz masculina, familiar, que le infundía tranquilidad y confianza. No supo cómo, pero logró convencerle para que no abriese los ojos. Un halo de misterio le atraía profundamente y su intuición le decía que se trataba de un juego.
Sonrió para tus adentros aún con los ojos cerrados.
Conocía a esa persona, pero no consiguió adivinar de quién se trataba. Se acercó aún más, rozando su pelo con la cara y poniendo los labios a un milímetro de su oído:
-Me conoces de sobra. Sabes más de mí que muchísima gente, pero no te voy a decir quién soy a no ser que lo adivines.

Una mano comenzó a acariciarle la mejilla, deslizando un dedo por sus labios, rodeándolos, recorriendo su barbilla hacia el cuello lentamente, hasta su pecho, para detenerse justo donde comienza el escote. Jugueteaban a placer sin que ella hiciese nada por impedirlo y, volvieron a subir entre caricias.
Conforme pasaban los segundos le costaba más abrir los ojos; se había convertido en la presa de un juego que estaba empezando a excitarle.
-Estás apoyada en mi coche, también lo conoces pero ni te has dado cuenta. ¿Subes y damos una vuelta?

En ese instante se mordió el labio sintiendo toda su piel erizada ante tal proposición. Ni loca, jamás subiría a un coche en esas condiciones... pero la voz… esa voz.
Algo le infundía tranquilidad haciéndole ver que nunca le haría daño. Aceptó.

-¿Dónde me llevas?
-Muy cerquita.

Conforme aceleraba el coche su ritmo cardíaco se disparó. Estoy loca –fue todo cuanto acertó a pensar.
En menos de diez minutos detuvieron la marcha. Él se bajó, rodeándolo para abrirle la puerta, ofreciéndole su mano.

Permaneció voluntariamente con los ojos cerrados, su excitación estaba al límite. Y pensó que le estaba gustando ese juego. El hecho de intuir lo que vendría después, pero no saber de quién se trataba la volvía loca. Aunque ya comenzaba a especular sobre la identidad de esa sensual voz.

Caminaron de la mano, guiada a cada paso entre excitantes tinieblas.

-Ya estamos llegando, pero ahora te voy a vendar los ojos. ¿Quieres?
A esas alturas se había convertido en una marioneta; así que afirmó con voz vacilante.
El enigmático guía se colocó detrás, pasando las manos hacia delante para volver a juguetear con sus dedos. Esta vez, de forma más atrevida, introdujo delicadamente una de ellas por la ropa, deleitándose con un minúsculo roce en un pezón.
Después colocó un trozo de tela muy suave en los ojos, haciendo un nudo detrás.

Anduvieron unos pocos pasos hasta que escuchó una puerta abrirse, el eco del movimiento en un portal, ruido de un ascensor que se abre...

Mientras subía despacio, su mente se había convertido en un hervidero de sensaciones. En ese instante una sacudida la recorrió por completo cuando sintió aquellos labios desconocidos posarse sobre los suyos, respondiendo inmediatamente para encontrarse con su lengua, que comenzaba a explorarla con ansiedad.
Notó unas manos suaves, pero firmes, introduciéndose bajo su falda, comenzando a acariciarle los muslos, subiendo lentamente hasta sus bragas ya humedecidas; no pudo reprimir un leve jadeo al notar un dedo recorriendo el borde para tirar de ellas levemente hacia abajo mientras seguía besándole entre suspiros.

Tras detenerse el ascensor, la guió al interior de una casa, recorriendo pasillos hasta pararse en un lugar indeterminado. No sabía qué hacer o decir, moviendo las manos inquietas, sin rumbo.
Permaneció de pie, en silencio; sintiendo flaquear las piernas.

De nuevo, los hábiles dedos comenzaron a desabrocharle la camisa, botón a botón; despojándola de ésta. Tras ello, esas manos se volvieron a introducir bajo la falda, acariciando suave y delicadamente su piel, hasta arriba del todo, de forma pausada; bajando lentamente las bragas; dejándolas a la altura de los tobillos y volviendo a subir, rozando el interior de las piernas con los nudillos, muy despacio, hasta las ingles, donde se detuvo para tatuar un beso suave y carnoso en el pubis.

Totalmente indefensa sintió cómo se quedaba sin sujetador, y como única vestimenta la falda y los zapatos. Privada del sentido de la vista, tacto y oído se agudizaron, haciéndola sentir un electrizante cosquilleo por cada roce.

De un empujoncito cayó sentada sobre una cama: Túmbate.
Obediente, se acostó boca arriba y volvió a notar cómo beso a beso, esos labios se aproximaban desde las piernas por su tembloroso cuerpo hasta llegar a su boca, jugueteando de nuevo con la lengua en su interior, que le transmitía un edulcorado y fresco sabor.
Ambos cuerpos pegados la hacían sentir el pecho de su extraño cómplice juguetear sobre ella, cayendo en la cuenta de que también estaba desnudo, mientras percibía ese perfume masculino que ya conocía.

Respiraciones que se convertían poco a poco en jadeos acompasados; acompañados de ruidosos y húmedos besos.

Tumbados; envueltos; mezclados; recorriendo con los dedos las sinuosas e interminables curvas; podían sentir cada centímetro de la piel del otro, comenzando a transpirar por el contacto y la excitación.

Ella seguía con los ojos vendados, mientras su secuestrador, dueño de la situación, le sujetaba las muñecas, pasando una especie cinta de tela suave, rodeándolas; quedando finalmente con los brazos levantados sobre su cabeza. Atada. Semidesnuda. Esclava.

Con los ojos vendados e inmovilizada sintió el cosquilleo entre sus piernas convirtiéndose en pequeños espasmos que la llevaban al límite de su excitación. Las manos de él se posaron sobre su pecho, palpando con suavidad, y comenzó a bajar acariciando con los dedos el vientre hasta la cintura, rodeando sus caderas, para subirle la única prenda que aún permanece en su sitio: la falda, y continuando por los muslos hasta notar un toquecito indicando que debía separar las piernas.

Comenzaba el verdadero juego. Por supuesto, obedeció con un gemido.

En ese momento sintió de nuevo los labios sobre su ombligo, que besaban carnosamente, descendiendo muy despacio. Tras rodearlo, continuaron hacia abajo, marcando cada punto hasta llegar de nuevo al pubis, donde permanecieron un leve instante antes de deleitar todos sus sentidos con la lengua, que coqueteó posándose de lleno en su clítoris y haciéndola emitir un intenso jadeo.

Jugaba, lo rodeaba con la punta mientras sus manos seguían acariciando alrededor, en los muslos, en el vientre; y cada una de las papilas gustativas saboreaba ávidamente el humedecido y palpitante centro de todo placer, introduciéndose levemente, subiendo, rodeando de nuevo el clítoris y haciéndola sentir en éste la fricción suave y carnosa de una lengua experta.

Su mente turbada y privada del sentido de la vista, sólo podía pensar en el placer y el morbo de verse ahí, cuando tan sólo unos minutos antes se encontraba en una discoteca, sin haber imaginado nada de lo que ahora estaba ocurriendo…

Con todos sus sentidos puestos en esa boca, concentrada entre sus piernas, sujetaba con fuerza la cinta que la tenía atada mientras gozaba intensamente.

Sintió una punzada recorrer su cuerpo, haciéndola retorciéndose de placer. Abrió los labios entre jadeos quedando al borde del orgasmo al sentir que aquella lengua se apartaba de nuevo, y que la despojaban de la falda.
Desnuda por completo; atada; a merced de una voz conocida, y presintiendo la tormenta caer sobre su cuerpo, presa voluntaria de una persona a la que sólo podía oír y sentir, se dejó llevar hasta las profundidades más oscuras de su lascivia.

Nadie hablaba; y como únicos sonidos los suspiros, los besos, los roces.

Quedó tendida sobre la cama, sin ropa, con la respiración agitada, los nervios a flor de piel y pensando en lo que sabía que ocurriría a continuación...

Comentarios

Oscar García ha dicho que…
Después de dos meses vuelvo con este pequeño regalo...
Espero que os guste.

Continuará...
Ayla ha dicho que…
Bienvenido... volvemos a ponernos taquicárdicos de nuevo...
;P
la chica maravilla ha dicho que…
Perturbador... yo casi lo veo más como un asalto...
Six X ha dicho que…
sensacional, lo he vivido como si estuviera allí, sintiendo esos besos, esas caricias, esas manos desnudándome...Sin verlo, con los ojos vendados
Ana ha dicho que…
Niñooooo...Se te echaba de menos, y ahora me dejas con la miel en los labios...Espero la continuación.

Un besazo Oscar.
Ana ha dicho que…
Espero que la continuación no tarde tanto como tu regreso jeje
Un beso :)
Anónimo ha dicho que…
....déjal@s a tod@s con la miel en los labios....;D

1 12 bk
TORNASOL ha dicho que…
Oscar... me parece k es una buena adaptacion de una de tus anteriores publicaciones..

saludos!!
Oscar García ha dicho que…
Efectivamente Tornasol, es una adaptación de un relato que escribí el verano pasado. Realmente no hay mucha diferencia, al menos en esta primera parte, pero quería cambiar la experiencia lésbica del anterior, y hacerlo un poco más "light".
Muy buena observación : )

Un saludo a todos, y gracias.

PD: La segunda parte sí será totalmente nueva :P
Belén ha dicho que…
Jo hijo, nos dejas siempre con el susurro en el oído :P

Besicos
Cris ha dicho que…
Oscar, llámame paranoica pero masco la tragedia.

Besitos!
Marisa ha dicho que…
Un poco atrevida sí que
fué la protagonista de
la historia.
Un buen relato "in crescendo"
a medida que se avanza en la lectura.
Celebro tu regreso, espero
que no nos vuelvas a dejar
tanto tiempo.

Besos
Yomiisma ha dicho que…
Impresionante, enhorabuena!

Por favor por la cotinuación pronto que me muero de intriga! : )
Juan ha dicho que…
Vaya, veo que vuelves a la acción con toda la artillería...

Está genial, a ver si mañana me desvelas la continuación entre unas cervezas.

Cuídate
Hola querido amigo blog.
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Saludos y Gracias
Los Caballeros de la Dama de Cristal
Tuenti ha dicho que…
Ya tan solo por le titulo ...me enganche a tus relatos!!!

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