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Silencio

Los susurros, dicen, son caricias al aire. ¿Escuchas como se va transmitiendo lentamente desde mis labios hasta tu oído a través del silencio? ¿Percibes las palabras acalladas, deslizando suavemente cada letra como una minúscula onda se abre paso a través de un lago en calma? Es como cuando coloco uno de mis dedos sobre tus caderas desnudas, y poco a poco voy recorriendo tu silueta, apenas rozándote la piel. Si mirases justo entre ambas partes, podrías ver luz a través de los surcos de mi huella dactilar, y el bello de tu cuerpo erizandose a su paso. Cierra los ojos y concentra tus sentidos en los colores que van formando mis palabras; en la melodía compuesta por susurros, caricias, este placentero silencio en la madrugada y la brisa de Septiembre que entra a través de la ventana. ¿Lo sientes? Contempla a través de tus párpados las curvas de tu cuerpo sobre las sábanas, flirteando con mis manos y envuelto en las notas silenciadas de mi boca, que danzan juguetonas invadiendo dulcemente ...

Llorar el pasado

La vida se le escapaba entre imágenes traslúcidas cada vez que dirigía una mirada humedecida a través de la ventana. Oteando la tierra que siempre fue suya mientras se daba cuenta de que en realidad nunca le había pertenecido. El caserón envejecido daba cuenta a su vez de los años pasados, cuarteadas las paredes como su piel, la de un viejo decrépito, ponzoñoso, y ahora tardíamente entristecido por el testamento que le dictaba su raída conciencia: Morirás igual que viviste; sólo y lleno de odio . Odio arraigado en prejuicios y costumbres nocivas; sembrado y regado día tras día, haciéndolo crecer y echar raíces demasiado profundas. Una vez acabado con todo, sólo le quedaba esa ventana y un atisbo de arrepentimiento. Las iras de la intolerancia marcaron sus pasos en el día a día de una existencia que él mismo hacía insoportable para cuanto le rodeaba. El dinero y la codicia son los peores enemigos de la felicidad; y quedó patente por cada puñalada que le propinó en pos de defender lo que...

Excitación a tientas (acto II)

Ese relato estaba consiguiendo poner a flor de piel todos mis sentidos… y algo más. En la tranquilidad de aquella habitación, la lascivia se apoderaba de mí, haciéndome desear fervientemente esos labios por cuya carnosidad emanaban palabras llenas de sensualidad y sexo sin tapujos. Continuó sin miramientos su experiencia lésbica , sin que mis ojos intuyesen siquiera lo que me contaría enseguida… Tumbadas, una sobre la otra; envueltas; mezcladas; recorriendo con los dedos las sinuosas e interminables curvas; podían sentir cada parte de su piel comenzando a transpirar por el contacto y la excitación . Ella seguía con los ojos vendados , mientras su secuestradora , dueña de la situación, le sujetaba las muñecas, pasando una especie de cinta de tela suave, rodeándolas; quedando finalmente con los brazos levantados sobre su cabeza. Atada . Semidesnuda . Una vez así, colocó ambas manos sobre su pecho, palpando con suavidad, y comenzó a bajar acariciando con los dedos el vientre hasta la ci...

Insomnio

Qué triste el repeler de estos polos; bebiendo mierda, anestesiando minutos, mirando tus pasitos y, pensando en el infierno de estar solos. Este gallo ya no sabe si canta al sol o entona la alborada de tu luz; ya no distingue entre el dulce sabor de tus labios, o la amargura de tu hiel. Ya no caben mas proclamas al candor de tu dintel. Las escamas de mi piel no me protegen, de saberte sin tenerte; de tener que imaginarte; de arañarme con la ramas astilladas de tu miel.

Horizonte ambarino

1. El nacimiento del niño robot . 2. El despertar de un monstruo . 3. La sala de los juguetes . 4. Alicia . 5. Muñeca . 6. Jugar a ser Dios . 7. Horizonte ambarino. - Alicia, piensa en todo lo que he pasado; piensa si merezco vivir, y reflexiona sobre qué prefieres en tu conciencia: mi muerte, en cuyo caso te pondrás a mi altura y serás una asesina, o las que vendrán si decides huir sin matarme . No podía creer que en sólo unos segundos se hubiese visto envuelta en esa tesitura. Minutos antes había sentido la caricia de la muerte y ahora era ella quien tenía potestad para decidir en ese sentido. Durante su estancia en el infierno creado por el niño robot había presenciado tanto horror como para no volver a dormir en su vida. Jamás podría olvidar que había experimentado esa famosa frase acerca de que la realidad, a veces supera la ficción. Inmersa en el sofocante hedor de aquella oscura habitación sin ventanas, pintada de la sangre extraída mediante crueles dentadas de sierra a todas la...

Excitación a tientas

Sus palabras fluían entre la carnosidad de sus labios humedecidos por otro trago de ron con hielo. El timbre de su voz me transmitía la sensualidad de cada imagen formada en mi mente, entre copas y confidencias . La historia me hacía temblar conforme avanzaba, y comencé a mirarla de una forma distinta… Me contó que se encontraba en una discoteca rodeada de amigos, bailando y bebiendo. De repente empezó a notar el ambiente demasiado cargado, sintió que sus pulmones necesitaban aire y sus oídos un poco de tranquilidad, así que se dirigió al aseo, pero a mitad de camino sus pasos la desviaron hacia la calle . Apoyada en un coche , agachó la cabeza con los ojos cerrados para aliviar el leve escozor provocado por el humo. De repente escuchó una voz a su lado, una voz femenina , familiar, que le infundía tranquilidad y confianza. No supo cómo, pero logró convencerle para que no mirase su cara , un halo de misterio le atraía profundamente y su intuición le decía que se trataba de un juego. S...

Jugar a ser Dios

1. El nacimiento del niño robot . 2. El despertar de un monstruo . 3. La sala de los juguetes . 4. Alicia . 5. Muñeca . 6. Jugar a ser Dios. El tormento más grande que pueda yo ahora infligir, será tan solo una ínfima parte de lo que he padecido durante años . Estas últimas palabras llenas de ira y desprecio pronunciadas por Sami reverberaron en toda la estancia como una sentencia sin posibilidad de remisión. La firmeza con la que las pronunció penetraron en la mente de Alicia; parecía que el mundo entero estuviese sentenciado; y tembló. En realidad ese mundo que la rodeaba quedó reducido a cenizas; las suyas propias tras comprender que jamás saldría de aquel agujero oscuro y pintado de sangre. Trató de pensar atropelladamente cualquier cosa que pudiese tocar de nuevo el lado humano de Sami mientras lo contemplaba horrorizada acercándose lentamente, con los ojos aún humedecidos y un gesto vacío. Acarició el rostro de ella con suavidad, mirándola directamente a los ojos. - Nunca tuve la...